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Cuando se definieron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2012, una agenda para 2030 parecía ciertamente viable. Y, de hecho, el mundo ha alcanzado varios logros en este sentido.

Sin embargo, aún vemos muchos desafíos por delante y un fuerte indicio de que llegaremos a 2030 con muchas otras dificultades, como el aumento del número de refugiados en todo el planeta debido a las guerras y la crisis climática.

Entre estos crecientes desafíos para una humanidad que parece cada vez más paralizada por los hechos, se encuentra garantizar la Cobertura Sanitaria Universal.

Para que se hagan una idea, la tasa de mortalidad materna es tres veces superior a la meta establecida en los ODS. Para 2030, se estima que 35 millones de niños no llegarán a los 5 años.

En 2023, más de la mitad de la población mundial carecía de acceso a servicios de salud esenciales, siendo las poblaciones rurales, indígenas y pobres las más afectadas. Como si fuera poco, el gasto en salud empujó a 344 millones de personas a la pobreza extrema solo en 2019.

Estos son solo algunos de los datos que revelan que subestimamos no solo la capacidad mundial para responder a estos problemas, sino también el compromiso de los líderes mundiales con las poblaciones más vulnerables.

En este momento, todo suena bastante difícil. Y las medicinas tradicionales tienen un papel importante que desempeñar en este escenario. ¡Sigue leyendo para saber más!

¿Qué son las medicinas tradicionales?

La medicina tradicional es cualquier sistema de sanación que considera la totalidad del ser, considerando los aspectos físicos, mentales, emocionales, espirituales y sociales, y su interacción con el universo.

Para estos sistemas médicos, la enfermedad resulta de una alteración del equilibrio con la naturaleza, la comunidad, el yo y el cosmos.

En este sentido, la sanación consiste en restablecer este equilibrio mediante prácticas que involucran tanto aspectos físicos como espirituales. Por lo tanto, requiere un conocimiento profundo no solo de las plantas medicinales y sus propiedades curativas, sino también una conexión con otras realidades y los espíritus que las habitan.

Además, la Medicina Tradicional considera que la enfermedad también está relacionada con el entorno de la persona afectada por los síntomas. Por lo tanto, la labor del sanador se desarrolla en el contexto colectivo, familiar y ambiental.

Medicinas Tradicionales y el Contexto Moderno

Las prácticas curativas siempre han estado presentes en la historia de la humanidad. Aunque es difícil determinar una fecha específica, la evidencia arqueológica muestra que los humanos ya utilizaban plantas medicinales hace al menos 50.000 años.

Con el tiempo y la profundización del conocimiento de la naturaleza, se desarrollaron diversos sistemas de Medicina Tradicional, como el Ayurveda, la Medicina Tradicional Andina y la Medicina Unani, por ejemplo.

En este sentido, la Medicina Hipocrática, considerada la base del desarrollo de la Medicina Moderna, nunca fue nueva en el mundo antiguo. Fue una compilación de otros sistemas médicos mucho más antiguos y consolidados.

Desde Hipócrates en adelante, especialmente en los últimos 200 años, la Medicina Moderna ha basado gran parte de sus “descubrimientos” en el conocimiento indígena, transmitido tradicionalmente de forma oral.

Y como demuestra la historia, uno de los principales objetivos de la escritura a lo largo de los siglos ha sido precisamente narrar hechos de tal manera que se borre el papel central de estos pueblos en el desarrollo de la humanidad —así como el papel de la mujer en este contexto— y se construya una idea eurocéntrica y falocéntrica del mundo.

Pero lo cierto es que, como dice Ailton Krenak, el futuro es ancestral. Seguimos dependiendo de las medicinas tradicionales para ofrecer no solo Cobertura Sanitaria Universal, sino un futuro posible para la mayoría de las personas.

¿Qué es la Cobertura Sanitaria Universal?

La Cobertura Sanitaria Universal es la meta 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y consiste en garantizar la atención sanitaria universal para todas las personas, sin excepción, dondequiera que se encuentren.

Esto implica proporcionar servicios de salud de calidad a cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, sin barreras económicas. Además, la Cobertura Sanitaria Universal debe asegurar la promoción de la salud mediante la prevención, el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la manera más eficaz de lograr este objetivo es mediante un sistema sólido de Atención Primaria de Salud (APS).

En otras palabras, prevenir y tratar las enfermedades antes de que se agraven. Y es precisamente aquí donde las Medicinas Tradicionales pueden marcar la diferencia.

¿Por qué las Medicinas Tradicionales son el camino hacia la Cobertura Sanitaria Universal?

¿Alguna vez has imaginado un sistema de APS capaz de conectar verdaderamente con cada persona e inspirarla a realizar pequeños cambios en sus hábitos para mantener su propia salud?

¿Alguna vez has imaginado a un paciente saliendo del centro de salud con un pequeño paquete de papel con una selección de hierbas extraídas de una farmacia viva, en lugar de una caja de pastillas sintéticas?

¿Has considerado alguna vez que comprender y valorar la sabiduría tradicional, como la preparación de tinturas y viales, puede involucrar mucho más a una persona en su propio tratamiento que intentar convencerla de que debe tomar X cantidad de medicamentos al día?

Este mundo es perfectamente posible. Y puede aportar beneficios únicos a un sistema de salud público. Aquí tienes algunos:

Bajo coste

Por lo general, la medicina tradicional funciona con recursos locales derivados de la naturaleza. Esto hace que los tratamientos sean más accesibles para los pacientes.

Un ejemplo sencillo: una caja de 20 comprimidos de omeprazol cuesta unos 7 mil pesos en Argentina. Mantener una planta de azafrán (Curcuma longa) en casa no cuesta prácticamente nada. Además, el recurso es renovable, lo que significa que se puede tener azafrán cada año a partir de una sola planta.

Eficacia demostrada empíricamente

Aunque la comunidad científica cuestione la eficacia de la medicina tradicional, lo cierto es que se ha seguido probando y utilizando durante milenios. Si no fuera eficaz, ya se habría abandonado.

Dos ejemplos clásicos son el Ayurveda y la Medicina Tradicional China. Estos dos antiguos sistemas médicos siguen siendo ampliamente utilizados no solo en sus lugares de origen, sino en todo el mundo.

Las medicinas indígenas también entran en juego aquí. De no ser por el conocimiento ancestral de los pueblos indígenas de la Amazonía, la medicina moderna no habría descubierto la cura para la malaria con la quina (Cinchona calisaya), ni habría evolucionado con analgésicos sin la coca (Erythroxylum coca), que hoy en día está demonizada porque su uso ha sido subvertido por los hombres blancos.

Fácil acceso

Las medicinas tradicionales están profundamente conectadas con la región donde se desarrollan. Por lo tanto, priorizan los recursos terapéuticos más accesibles para la población local.

En un continente tan grande como Latinoamérica, contar con este tipo de conocimiento puede marcar la diferencia en el desarrollo de la cobertura sanitaria universal.

Además, muchas hierbas pueden plantarse y cuidarse en casa o en farmacias vivas, eliminando la necesidad de grandes industrias y procesos logísticos que impactan negativamente el medio ambiente, sin mencionar el extractivismo depredador, que conduce a la extinción de muchas especies.

Bajo impacto ambiental

Cabe destacar que las medicinas tradicionales utilizan sistemas de curación con bajo impacto ambiental. Las plantas medicinales son un ejemplo de ello.

Siempre que exista un consumo equilibrado de recursos, permiten la renovación de la flora local, contribuyendo al mantenimiento del ecosistema y asegurando tratamientos para una amplia gama de problemas de salud.

Dimensión espiritual

Además de todo esto, las medicinas tradicionales también aportan una dimensión prácticamente olvidada en la medicina moderna: la espiritualidad. Desde el principio de los tiempos, los seres humanos han buscado conectar con la divinidad, sin importar su nombre: Pachamama, Dios, Alaha, Madre Tierra, Naturaleza…

Comprender que la espiritualidad forma parte de la vida de cada persona de forma única y puede ser un camino hacia la sanación física, mental, emocional y metafísica es fundamental para una atención más humana. Y la medicina tradicional lo hace de forma espléndida.

¿Cómo promover la Cobertura Sanitaria Universal?

La búsqueda de la Cobertura Sanitaria Universal va mucho más allá de brindar tratamientos para enfermedades.

Es la búsqueda de la igualdad de derechos en el disfrute de la vida y la garantía de que cada ser humano cuente con los recursos necesarios para alcanzar sus sueños y metas, respetando su individualidad.

Por ello, la mejor manera de promover la Cobertura Sanitaria Universal es integrando los sistemas medicinales disponibles y permitiendo que cada persona elija el camino de sanación que mejor se adapte a sus creencias, valores y tradiciones.

Para lograrlo, necesitamos un cambio de consciencia, tanto por parte de los gobiernos como de la sociedad en su conjunto, para que podamos ampliar nuestra comprensión de las Medicinas Tradicionales y desarrollar la humildad necesaria para deconstruir los dogmas científicos y construir puentes de sabiduría.

Mi objetivo con Sabedoria da Terra es precisamente mostrar posibles caminos para reconectarnos con nuestra esencia y redescubrir cómo habitar el mundo de una manera más armoniosa. Y creo firmemente que las Medicinas Tradicionales son el verdadero camino de sanación para esto.

Si tú también sientes que necesitamos habitar el mundo con más consciencia y compasión, suscríbete a mi boletín y recibe contenido como este directamente en tu correo electrónico.

Cada semilla plantada en consciencia tiene el potencial de transformarse en grandes acciones.

Un abrazo y hablamos en el próximo artículo.

Eve.

Évelim Wroblewski

Géminis, especialista en comunicación, tarotista, terapeuta Ayurveda y de la Ginecología Natural. Posee especializaciones en Striroga (Ginecología Ayurvédica) y Manas Vijñana (Psicología Ayurvédica). Ha completado formación en Medicina Tradicional y Herbolaria Andina, formación en Partería Ancestral y un Diplomado en Medicina Tradicional y Cosmovisión Indoamericana.