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La ginecología natural, como práctica, siempre ha existido. Desde la antigüedad, las mujeres han buscado comprender los cambios en sus cuerpos con cada ciclo lunar, encontrando en la Naturaleza elementos que les ayudaran a mantener su equilibrio físico, mental y emocional.

Tanto es así que las mujeres fueron las primeras médicas de la historia. Mediante la observación de las estrellas, las plantas, los animales y las estaciones, desarrollaron un conocimiento único y aprendieron a comunicarse con la Naturaleza y a aprender de ella, a través del lenguaje de Kala.

Pero cuando el estilo de vida se volvió sedentario y la codicia por una mayor dominación geográfica y política se apoderó de la humanidad, esto comenzó a cambiar.

El conocimiento de la Naturaleza, de los ciclos lunares y solares, de la siembra y la cosecha, de la vida y la muerte, comenzó a ser visto como una amenaza para el poder económico y político que emergía en las primeras civilizaciones.

Entonces, las mujeres comenzaron a ser silenciadas.

Pero el conocimiento femenino ha perdurado gracias a abuelas, mujeres de oración, parteras, sanadoras, herbolarias, doulas, brujas, chamanas, sacerdotisas y tantas otras figuras de lo sagrado femenino que ahora comienzan a alzar la voz nuevamente.

De esta historia surge la Ginecología Natural, un movimiento para recuperar el conocimiento de la tierra, el conocimiento de lo femenino, el conocimiento de la Naturaleza.

La ascendencia que nos conforma

¿Alguna vez te has detenido a pensar en cómo se cuidaban nuestras abuelas, bisabuelas, tatarabuelas y tataratatarabuelas? ¿Y todas las mujeres que las precedieron?

Mucho antes de que tuviéramos píldoras sintéticas para prevenir el embarazo o tratar los síntomas del síndrome premenstrual, todas estas mujeres ya utilizaban recursos naturales, como tés, tinturas, ungüentos, cataplasmas, aceites medicinales y muchas otras medicinas que aún forman parte de la vida de miles de mujeres en todo el mundo.

Pero la vida moderna nos ha traído nuevas perspectivas y nuevas responsabilidades. Poco a poco, nos convencimos de que no sabíamos nada sobre nuestros cuerpos, y mucho menos sobre nuestra salud. Llegamos a creer que sin una perspectiva externa —preferiblemente masculina— no teníamos forma de cuidarnos ni de cuidar nuestra salud. Y así perdimos el contacto con nuestras raíces.

Permitimos que nuestra bruja interior fuera silenciada en nombre de la promesa de una vida más sana y con menos preocupaciones. Pero, ¿sabías que la situación actual es muy diferente?

Solo el 7% de las inversiones en investigación y desarrollo en el campo de la salud se destinan a afecciones que afectan exclusivamente a las mujeres. De ese 7%, la mayor parte se centra en la fertilidad y el tratamiento del cáncer, dejando de lado otras afecciones, como la endometriosis, los miomas y los quistes ováricos, por ejemplo. Además, solo el 5% de los medicamentos actuales se han probado adecuadamente para proteger la salud de las mujeres embarazadas y lactantes. El resto es una incógnita.

Mientras soñamos con una atención médica de lujo, recibimos tratamientos genéricos, desarrollados en su mayoría para hombres, cuyo funcionamiento biológico es muy diferente al nuestro. Esta falta de atención se refleja en décadas de salud frágil.

Pero recuperar el control de nuestro cuerpo y comprenderlo como parte de la Naturaleza puede restaurar nuestra autonomía, empoderamiento, bienestar y calidad de vida. Y eso es lo que ofrece la Ginecología Natural.

Ginecología Natural: la sabiduría de nuestras abuelas

No sé usted, pero recuerdo que en el patio de mi abuela había varias plantas medicinales: guaco, melisa, lavanda, verbena, boldo, limoncillo… Todas estas hierbas se usaban con frecuencia, a veces para tratar un resfriado, un fuerte cólico, un dolor de estómago…

Este conocimiento formaba parte de la vida de mi abuela, así como de la de su madre y su abuela materna. Era algo que se transmitía de generación en generación, de mujer a mujer, en el día a día. Esta sabiduría también está presente en las medicinas tradicionales y populares, transmitidas por las abuelas durante cientos de años sin pretender ser la verdad absoluta, como suele hacer la medicina moderna.

Para ellas, la sabiduría de la Naturaleza es un derecho de todas. Solo necesitamos acceder a ella. Y esto depende mucho más de nuestra apertura para comprender los secretos de las plantas, los rituales, los remedios herbales y las oraciones, que de memorizar una lista de cosas prohibidas o permitidas.

La Ginecología Natural es un movimiento que busca recuperar ese conocimiento ancestral para promover la salud de la mujer a través de la comprensión de su propio cuerpo y los recursos que la Naturaleza nos ofrece. En este sentido, es un camino de autoconocimiento y autonomía, en el que tenemos la oportunidad de redescubrir quiénes somos realmente, respetar nuestra esencia y buscar la salud y el bienestar en lo simple, natural y a nuestro alcance.

¿Cómo puede ayudarte la Ginecología Natural?

La Ginecología Natural adopta un enfoque holístico de la salud de la mujer, considerando los aspectos físicos, mentales, emocionales y sociales que impactan nuestras vidas. De esta manera, es una gran aliada en los procesos de autoconocimiento, así como en la búsqueda de una vida con mayor equilibrio y satisfacción.

Desde una perspectiva biológica, la Ginecología Natural aborda problemas como la candidiasis, la endometriosis, los miomas, el síndrome premenstrual, las infecciones por hongos y la infertilidad, entre otros desequilibrios. Pero se basa en el hecho de que estas enfermedades no siempre se originan únicamente en el cuerpo físico.

Ella cree que muchos de los problemas que experimentamos comienzan con una desarmonía en el campo energético o emocional. Por lo tanto, más que prescribir remedios naturales, busca las raíces del problema, siempre con el objetivo de una cura holística.

La Ginecología Natural también puede ayudar durante momentos de transición en la vida de una mujer, como la menarquia, el embarazo, la menopausia y el duelo, por ejemplo. Estos momentos pueden ser bastante difíciles, con cambios drásticos no solo en el cuerpo, sino también en la mente y las emociones.

En estos casos, la Ginecología Natural aporta toda la sabiduría de nuestras ancestras a la realización de ritos de paso, como el sellado corporal, las bendiciones y las realineaciones energéticas que nos permiten transitar la vida con mayor autocompasión y seguridad.

¿Cuándo debería buscar un terapeuta de ginecología natural?

La Ginecología Natural es un enfoque integrador que busca no solo tratar, sino, sobre todo, prevenir los desequilibrios de salud. En este sentido, puedes buscar una terapeuta de Ginecología Natural en cualquier momento de su vida.

Sin embargo, es sumamente importante que busques atención médica especializada cuando sientas que algo no anda bien con tu cuerpo. Por ejemplo, si notas un flujo vaginal anormal, marrón o verdoso, o sangrado anormal, por ejemplo.

También puedes consultar con una terapeuta de Ginecología Natural al planificar un embarazo. De esta manera, podrás evaluar tu estado de salud y modificar pequeños hábitos para aumentar las probabilidades de un embarazo saludable.

La Ginecología Natural también te puede beneficiar al acercarte a la menopausia, preparándote para esta nueva etapa de tu vida. Además, puedes llevar a tu hija o sobrina a una consulta cuando se acerque a la menarquia.

¿Cuáles son los beneficios de la Ginecología Natural?

Al ser un enfoque integral basado en el conocimiento de los pueblos indígenas de diversas regiones, la Ginecología Natural tiene como pilar central el uso de hierbas medicinales y terapias naturales. En este sentido, los protocolos de tratamiento resultan más accesibles para mujeres de todas las clases sociales.

En otras palabras, la Ginecología Natural es una forma eficaz y económica de prevenir y tratar numerosos desequilibrios ginecológicos, aportando beneficios como:

Mayor conciencia corporal.

Desde muy pequeñas, nos enseñan a no hablar de nuestros cuerpos. Sentimos vergüenza cuando nos crecen los senos, cuando aparece el primer vello púbico, cuando llega la menstruación…

Aprendemos que la menstruación es sucia, que debe ocultarse, que no se puede hablar de ella. Y así, nos desconectamos de nuestros cuerpos y de nuestra esencia sin siquiera darnos cuenta.

Pero la Ginecología Natural está deconstruyendo todos estos tabúes, devolviéndonos la autonomía y la conciencia de nuestros cuerpos a través de la observación, el tacto, la meditación y los ritos de paso.

Así, comenzamos a comprendernos mejor, a reconocer los signos de nuestra ovulación, nuestro periodo fértil y, por supuesto, nuestra menstruación o su cese.

Mayor respeto por nuestra naturaleza cíclica

Uno de los fundamentos de la Ginecología Natural es la conexión con nuestra naturaleza cíclica. Y esto tiene que ver no solo con nuestro ciclo menstrual (para quienes menstrúan), sino también con las fases de la Luna.

La Luna influye directamente en nuestro estado de ánimo diario, así como en nuestros momentos de extroversión e introspección. La fase lunar en la que menstruamos dice algo sobre nosotras, y la Ginecología Natural nos enseña a prestar atención a esto.

Y una de las mayores expresiones de la importancia de valorar este tipo de conocimiento es comprender cuáles son nuestros momentos más productivos y cuáles son aquellos en los que necesitamos más descanso.

Mayor autonomía sobre nuestros cuerpos

Autonomía, en pocas palabras, es la capacidad de determinar qué es lo mejor para nosotras mismas. Aunque solemos pensar que practicamos la autonomía a diario, la verdad es que no siempre sucede. Por ejemplo, imagina que sales, te pones un conjunto que te encanta, te sientes poderosa, pero entonces llega tu pareja y te dice: ¿No sería mejor que te pusieras otra cosa?

Cuando renuncias a usar la ropa que querías por otra persona, renuncias a tu autonomía y pones las decisiones sobre tu propia vida en sus manos. Ahora, reflexiona sobre cuántas veces has renunciado a tu autonomía, a tu intuición, a lo que tu cuerpo te decía, para hacer lo que otros querían.

Un caso clásico es tomar píldoras anticonceptivas para “regular el ciclo” o para reducir el acné cuando, en realidad, deberíamos investigar la verdadera razón por la que aparecen esos síntomas.

¿Quieres otro ejemplo? ¿Cuántas veces has tenido relaciones sexuales con alguien por obligación, cuando tú, dueña de tu cuerpo, no tenías ganas? La Ginecología Natural nos devuelve este tipo de percepción y, sobre todo, nos empodera para decir “no” cada vez que algo va en contra de lo que sentimos.

Menos síntomas antes, durante y después de la menstruación

Una de las mejores cosas que he aprendido de la Ginecología Natural es que sentir dolor NO ES NORMAL. Por lo tanto, los cólicos menstruales son una señal de que algo no anda bien en tu cuerpo.

La variación hormonal que ocurre en nuestro cuerpo durante la menstruación puede causar leves cambios de humor y retención de líquidos, pero nada que sea perjudicial para nuestra salud y bienestar.

En este sentido, la Ginecología Natural nos brinda herramientas para lidiar con cada fase del ciclo menstrual y así mantener el equilibrio de nuestra salud. El resultado es menos síndrome premenstrual, menos cólicos, menos hinchazón, menos dolores de cabeza, menos de todo lo que se considera “normal” en una consulta ginecológica moderna.

Menos vergüenza por la menstruación

Si hablas abiertamente sobre la menstruación, el ciclo menstrual, la ovulación y todo lo que implica, ¡felicidades! Te has liberado de una cadena de sufrimiento.

Pero la verdad es que, para la mayoría de las mujeres, hablar de la menstruación sigue siendo un tabú. Según una encuesta de 2018, el 54% de las mujeres entre 14 y 24 años no tenía información sobre la menstruación cuando les llegó la primera vez.

La misma encuesta mostró que el 39% de las mujeres pide prestada una toalla sanitaria como si fuera un secreto, y muchas aún intentan ocultar que están menstruando. Por si fuera poco, el 57% de las mujeres se sienten “sucias” cuando menstrúan. Muchas chicas dejan de ir a la escuela durante su periodo menstrual por vergüenza.

Yo también fui una de esas chicas. ¿Y tú?

Más conocimiento para tomar nuestras decisiones

Otro beneficio fundamental que aporta la Ginecología Natural es el empoderamiento femenino. A medida que aprendemos más sobre nuestro cuerpo, nuestra naturaleza cíclica y nuestra salud íntima, adquirimos más conocimientos para tomar decisiones conscientes.

Y al profundizar en este conocimiento ancestral, también desarrollamos mayor confianza para abordar posibles desequilibrios de forma natural.

¿Cómo poner en práctica la Ginecología Natural en tu vida?

Si nunca has probado un método integrativo como la Ginecología Natural, te invito a dar el paso. No necesitas cambiar de ginecóloga ni dejar de tomar anticonceptivos.

Da pequeños pasos. Empieza por enumerar tus molestias comunes y busca ayuda de una terapeuta de Ginecología Natural.

Cólicos menstruales, dolor de espalda, hinchazón, sentimientos de insuficiencia, menstruación abundante, vaginitis… Estas son solo algunas de las situaciones en las que la Ginecología Natural puede ayudarte.

Muchas mujeres con desequilibrios graves, como el síndrome de ovario poliquístico, la endometriosis, el cáncer de cuello uterino, entre otros, también encuentran en la Ginecología Natural herramientas y prácticas para aliviar los síntomas y restaurar el equilibrio y el bienestar.

Si buscas maneras sencillas y naturales de cuidar mejor tu cuerpo, mente y emociones, la Ginecología Natural sin duda puede ayudarte. Y si quieres seguir aprendiendo más acerca de tu cuerpo y tu salud, suscríbete a mi boletín informativo!

Un fuerte abrazo y nos vemos en el próximo artículo.

Eve.

Évelim Wroblewski

Géminis, especialista en comunicación, tarotista, terapeuta Ayurveda y de la Ginecología Natural. Posee especializaciones en Striroga (Ginecología Ayurvédica) y Manas Vijñana (Psicología Ayurvédica). Ha completado formación en Medicina Tradicional y Herbolaria Andina, formación en Partería Ancestral y un Diplomado en Medicina Tradicional y Cosmovisión Indoamericana.